El caso: qué encontramos y por qué
La casa llevaba varios años con humedades difusas en la planta alta y con una línea de hundimiento visible desde la carretera, en el centro del faldón sur. La familia había ido reponiendo tejas sueltas cada primavera, pero el problema ya no estaba en la cobertura: estaba debajo.
Al desmontar el primer metro cuadrado quedó claro. Los rastreles de castaño originales estaban podridos en más de la mitad de su sección, sin lámina bajo teja de ningún tipo y con la humedad trabajando sobre la madera desde hacía años. Reponer tejas encima de eso solo habría retrasado el desplome unos meses más.
Se planteó un retejado completo del faldón conservando la teja del país recuperable, que en una casa de piedra es la mitad del valor estético del edificio. Seis jornadas de trabajo, presupuesto cerrado y sin sorpresas, dentro de nuestro servicio de reparación de tejados en Lugo y provincia.






