El caso: qué encontramos y por qué
El chalet tenía quince años y nunca se le había hecho mantenimiento a la cubierta. El faldón norte estaba cubierto de musgo casi por completo, con liquen adherido en las zonas más sombrías y con la vegetación metida en los solapes entre tejas.
No había goteras todavía, y ese era justo el momento de actuar. El musgo no perfora la teja: retiene agua contra ella y en los solapes, y en un invierno con heladas ese agua congela, se dilata y abre microfisuras. Al segundo o tercer ciclo aparece la filtración.
El propietario tenía un presupuesto de limpieza con hidrolimpiadora a alta presión que le desaconsejamos: la presión arranca el musgo, pero también el vidriado de la teja y la deja más porosa que antes. Trabajamos en seco durante dos jornadas, como en cualquier mantenimiento preventivo de reparación de cubiertas en Lugo.






