El caso: qué encontramos y por qué
La comunidad convivía con filtraciones puntuales en las viviendas del ático desde hacía tres o cuatro años, resueltas siempre con parches de caucho líquido sobre la zona de la mancha. Cada parche aguantaba un invierno.
La lámina asfáltica original estaba agotada: superficie cuarteada, bolsas de aire por vapor atrapado y solapes abiertos en media docena de puntos. Peor aún, el agua no llegaba al sumidero: la pendiente era casi inexistente y quedaban charcos permanentes en dos zonas de la azotea.
Aquí no valía otro parche. Retiramos la membrana vieja, corregimos las pendientes con mortero aligerado y colocamos doble lámina con acabado autoprotegido. Cinco jornadas para cerrar un problema que llevaba años abierto, con el mismo criterio que aplicamos en toda nuestra reparación de tejados y cubiertas en Lugo.






